Deportivo y Lendoiro: por otros 18 años.

Blog creado para apoyar incondicionalmente a Augusto César Lendoiro, la persona que rompió la lógica haciendo grande al Real Club Deportivo de La Coruña y le dio un nombre en Europa tanto a la institución como a la ciudad. Por todo ello, ¡GRACIAS!

martes 30 de octubre de 2007

"Sin ayuda institucional no volveremos a tener un Superdepor"

Lendoiro pasa revista. Una Liga, dos Copas y tres Supercopas después, el Deportivo vuelve a la realidad de equipo limitado por el tamaño de su ciudad y de su afición. Sin el apoyo institucional aquel Superdepor no volverá, dijo Lendoiro en el Asador Donostiarra.

Hay otro Depor y hay otro Lendoiro. El equipo ha ido perdiendo el Súper, título nobiliario que recompensó sus gestas durante doce años. Y el presidente ya ha colgado aquella boina verde con la que guerreó contra Liga, Federación y Administración hasta cruzar la frontera de los tribunales. Ahora aprieta una deuda oficial de 130 millones, una ampliación de capital de 60 aún por cubrir y una situación deportiva menos lujosa. "Sin apoyos institucionales ni financieros o sin un inversor será irrepetible aquel Superdepor".

Nadie en el fútbol español tuvo un despegue tan vertical como Joaquín Augusto César Lendoiro (Corcubión, La Coruña, 1945). Tomó el club en 1988 ("a Lopera le saco algunos años y a los demás, muchísimos") sin demasiado entusiasmo. El equipo andaba a un paso de Segunda B: "Había una gran presión popular para que me presentara, pero yo no podía hacerlo. En aquel momento era vicepresidente de la Diputación, concejal, presidente del Ural, del Español y del Liceo, director del colegio y miembro del comité organizador del Mundial de hockey. Pero nadie consiguió los avales suficientes en las dos primeras convocatorias y decidí presentarme a la tercera. Y aquí estoy. Ese año nos salvamos en el minuto 94 del último partido con un gol de Vicente al Racing y gracias a que el Bilbao Athletic perdió en Jerez. La temporada siguiente quedamos en mitad de la tabla y nos robaron entrar en la final de la Copa del Rey. Luego perdimos una promoción de ascenso y, finalmente, al tercer año, ascendimos pese a que todos daban al Murcia en Primera desde hacía semanas. Jugamos el último partido con ellos, hubo un incendio en Riazor que obligó a paralizar el partido... pero ganamos y subimos". El patrón en aquella peripecia ya era Arsenio, "que dimitió sobre el mismo campo porque había estado sometido a una tremenda presión. Y es que habíamos estado diecinueve años sin pisar la Primera. Aquello se celebró como un título".

Poco le duró la tranquilidad a Arsenio. Lendoiro contrató al ruso Oleg Romantsev, que nunca llegó a sentarse en el banquillo: "Le fichamos. Nos pidió vídeos del equipo y día y medio después se echó atrás. Yo creo que se asustó. Y yo que le decía que teníamos un gran equipo...". Llegó Boronat, que no resultó, y tuvo que volver Arsenio, primer pilar del Superdepor. Los otros dos llegaron un año después: Mauro Silva y Bebeto. "Mauro vino de incógnito. Lo alojamos cerca de A Coruña, en Sada, y fue por primera vez a Riazor a presenciar un partido con el Atlético. Su fichaje estaba condicionado a la permanencia. Y cuando un periodista local le vio por allí, anunció que era el último fichaje del Atlético. Recuerdo que se cruzó tras el partido con Donato y éste le dijo: '¿Que vas al Depor? ¿Te has vuelto loco?".

Bebeto. Con Mauro vino Bebeto, entonces una estrella en Brasil, lo que empinó sobremanera su fichaje: "Lito era nuestro hombre allí y fijaos si lo vio difícil que el día en que nosotros aterrizamos en Río, él se vino de vacaciones a España. Tuvimos una comida con los dirigentes del Vasco da Gama y allí me dijeron que se marchaba al Borussia alemán, pero yo insistí en pelear".

Lendoiro se ha ganado la mala reputación de negociador interminable, desmentida ayer con insistencia: "Es que no es verdad. Si una negociación me interesa, la cierro rápidamente, eso sí, al precio que me conviene. Yo creo que si una noche no rematas la negociación, al día siguiente la operación es distinta, porque tu interlocutor habla con otras personas, pide cambiar cosas, algunos venden milongas...". En su esplendor, Lendoiro se mantuvo como certero comprador y aún mejor vendedor. Ejemplo: los 4.100 millones y dos partidos amistosos que le sacó al Madrid por Flavio. "Era un gran jugador que previamente le habíamos quitado al Madrid. Yo había hablado con un intermediario, Torcal, para que negociara con el Palmeiras su fichaje. 'Imposible, no lo venden', me dijo. Y resulta que a los pocos días le veo posando con una camiseta del Madrid. Llamé a Torcal para ponerle tibio y me dijo que se iba a cerrar en seis millones de dólares, aunque al Palmeiras le gustaría quedarse con el jugador hasta diciembre. Le dije a Torcal: 'Ofrece medio millón más y déjales el futbolista hasta enero'. Esa misma tarde lo cerramos. Y años después se lo vendimos al Madrid. La operación pudo ser mejor si sale como la planeé: 3.000 millones más Etoo. Pero el camerunés no quiso venir...".

Aquellos tiempos será difícil que vuelvan. Lo reconoce y lo explica Lendoiro: "Tendremos que acostumbrarnos a un Depor completamente nuevo. No hemos tenido apoyos institucionales y la ciudad (250.000 habitantes) no da para tanto. Nos empeñamos en no debilitar al equipo, en no vender jugadores, y ahí nos equivocamos. El Madrid nos ofreció 4.000 millones por Manuel Pablo o 6.000 por él y Molina y dijimos que no. Y luego el equipo empezó a decaer por mala fortuna. Makaay sufrió una lesión grave con Holanda y Tristán se rompió en el Mundial de Corea y Japón y ahí se acabó. Nadie sabe más que yo del virus FIFA. Hace quince años ya lo denuncié y me encontré con que Gaspart me sugería que no fichara extranjeros...". Lendoiro recuerda que Mauro Silva no acudió a una convocatoria de Brasil "porque había perdido el pasaporte" y la FIFA le impedía alinearlo en la Liga. "Entonces convocamos una asamblea general del club y aprobamos por unanimidad que cualquier futbolista que no acudiese con su selección jugase en el Depor, fuesen cuales fuesen las consecuencias. Pero ni Toshack ni el propio Mauro se atrevieron a desafiar a la FIFA".

Las recalificaciones. Lo cierto es que en las dos últimas temporadas el Depor desciende con suavidad por la ladera de la Primera División: "Ninguna ciudad del tamaño de A Coruña ha sido capaz de mantener en la élite un equipo durante quince años. Nosotros no hemos tenido recalificaciones como las de Madrid, Atlético, Getafe, Valencia, Barcelona o Valladolid. Y conste que las apoyo. Se ha criticado mucho la operación de las cuatro torres del Madrid. ¿Pero es que ha hecho alguien más que el Madrid por la ciudad? ¿Le ha dado alguien más repercusión internacional? ¿Quién habla ahora de Asturias o Canarias, con sus clubes emblemáticos en Segunda? Yo tengo un estudio universitario que demuestra el grandísimo impacto que tiene para una ciudad disponer de un club de élite. De hecho, de Galicia sólo se habla en los periódicos de información general o en los telediarios cuando se produce una desgracia como la del Prestige o la de los incendios en sus montes o cuando juegan sus equipos de fútbol".

Hace cuatro años el Deportivo presentó un plan de salvación al Ayuntamiento: trasladar el estadio, que pasaría a ser de propiedad del club, hacia el interior de la ciudad a cambio de despejar la zona de Riazor para su recalificación. El consistorio dijo no. "El estadio ha quedado encajonado", repite Lendoiro, que sospecha que el Ayuntamiento socialista le sigue pasando factura por su pasado como diputado popular, "aunque llevo ocho años fuera de la política".

Hace meses el club modificó sus estatutos, que no permitían a ningún accionista poseer más del uno por ciento de los títulos. Quien ponga 34 millones será propietario de un club que presentó una ampliación de capital de 60 y apenas ha cubierto cuatro: "El Ayuntamiento nos ha dicho que nos recibirá en breve, pero hay que ser realistas. La ciudad se acostumbró a presumir de club y si ahora no le ayuda, habrá que buscar inversores. Yo he hablado con grupos árabes interesados. Nuestra ampliación es lógica. El capital social del club es de cinco millones y sólo por una plaza en Primera se pagarían 90. Esto invita a la reflexión. Yo he visto la polémica que se ha generado en el Atlético con el traslado a La Peineta, pero ¿cuál es la importancia de los accionistas frente a los propietarios? Casi insignificante. Y quien pone el dinero es el que tiene la capacidad de decidir".

Lendoiro procura en la tertulia desdramatizar la situación económica del Deportivo: "Hay una deuda controlada de 130 millones y no hay peligro de que el club acuda a la Ley concursal".


"La televisión distancia a Barça y Madrid de los demás"

Lendoiro: "Los clubes deberían cobrar por ceder internacionales"

Hubo un tiempo en que no había conflicto que se le fuera vivo a Lendoiro: "Pero me cansé de ser rebelde. Javier Pérez (ex presidente del Tenerife ya fallecido) y yo nos quedábamos siempre solos". Renunciar al premio a la combatividad no ha apagado sus convicciones: "A la Selección los jugadores deben ir asegurados y los clubes han de percibir dinero. El reparto ideal del canon sería que el 50% fuese a los equipos que prestan a sus futbolistas y el otro 50%, al resto, que también se ve perjudicado por el parón de la competición. Y el seguro debe ser importante. Con lo que nosotros cobramos por Tristán no se cubrían ni quince días de baja del jugador".

Otra batalla, la televisión: "Hubo un acuerdo para vender los derechos conjuntamente con el compromiso de que nadie cobraría menos de lo que había presupuestado. Madrid y Barça salían peor librados, pero tampoco perdían. Se lo cargó el G-30 y ahora la distancia entre los dos grandes y el resto es preocupante". Sobre el conflicto actual entre Sogecable y Mediapro, Lendoiro apunta a la jueza: "Debe clarificar quién produce la señal, qué cámaras entran y quién sirve los partidos al extranjero, porque no se puede cargar a los clubes con esa responsabilidad". Y también acusa a la Televisión Gallega: "Han eliminado las ayudas a la Segunda B y la Tercera. No hay siquiera un programa de fútbol".

En la tertulia con AS Lendoiro también habló de su pelea con Fran: "Estaba cuando yo llegué. Le hicimos un contrato profesional y tuvimos que recomprárselo al Madrid después porque había firmado con ellos en el Pazo Mariñán, propiedad de la Diputación de A Coruña, para cuando acabara con el Depor. Pagamos 260 millones de pesetas, lo que le convierte en el canterano más caro de la historia. Luego nos obligó a firmar un contrato de dos años porque en caso contrario no podíamos inscribirlo en la Champions. Y finalmente instó al descenso del Depor dos veces por un dinero que nosotros pensábamos abonarle como lo hicimos siempre, con pagarés. Aquello fue insólito y gravísimo". Un recuerdo amargo frente a otro dulce, el de Amancio. "Yo era el 8 del Depor juvenil y me llevaron a entrenar con él alguna vez. Era muy bueno. En ese Depor juvenil también había jugado Adolfo Suárez, que presenció y celebró el Centenariazo".

As.com

viernes 26 de octubre de 2007

Dialogos de fútbol en El Mundo: Protagonista, Augusto César Lendoiro


Cuando acompañaba al Superdepor, le gustaba agasajar con buenos manjares al séquito de periodistas dedicados al Barça o al Madrid. En Barcelona, los convocaba un gallego servicial que a cada intervención del patriarca replicaba: «¡Qué listo es don Augusto!». En el restaurante, siempre de la tierra, Augusto César Lendoiro era recibido con un protocolo papal muy bien captado por Alberto Cuéllar, que decide retratarlo bajo un aura luminosa. No hay perfil periodístico que se sostenga sin la compañía de un buen fotógrafo.

El resplandor de aquellos tiempos ya no alumbra como entonces su mefistofélica figura, desgastada socialmente. Pero Lendoiro no comparte ese fatalismo idiosincrático de su tierra, el de Arsenio Iglesias cuando decía que perder es más humano que ganar, y cree que el Deportivo tiene un futuro como lanzadera del futbolista español. Sólo hay que esperar, porque, dice, «el fútbol es como la marea; suba o baje, imparable». Con alguien capaz de semejantes metáforas, la conversación no tiene desperdicio.

-Es usted el decano de los palcos y, dicen, uno de los presidentes que más sabe de fútbol.

Matiza de inmediato: «El más veterano, aunque no el más viejo, creo». Tras un sonrisa que ya no se borrará de su rostro en toda la entrevista, prosigue: «Yo fui entrenador de Paco Buyo en el Ural (filial del Deportivo del que luce insignia en la solapa). Él tenía 13 años. Entonces, era entrenador, presidente y encargado de material. Y es que yo dirijo clubes desde los 15 años, hace 47...».

-¿Y lo va a seguir haciendo? En La Coruña dan por hecha su marcha.

-Me iré sólo cuando los accionistas, que ahora no pueden tener más del 1% del capital social, me digan que lo haga o por la llegada de un gran inversor que no cuente conmigo. No por voluntad propia.

Ha sido contundente. Tenía ganas de dar el mensaje rápido, con claridad, para volver a su pasado, a la vanidad bien ganada. «No sólo fui entrenador, sino que practiqué todos los deportes, menos el hockey patines, a pesar de mi paso por el Liceo. Fui capitán juvenil del Deportivo y pude ser campeón de baloncesto de Galicia, con este escaso 1.70. El deporte es lo que más me ha gustado en mi vida, y es que yo aprendí a leer con Marca. No es una frase hecha. Tenía una dificultad importante en la cadera y durante una serie de años, los primeros de mi vida, no pude andar. Estaba enyesado. Un tío mío me enviaba Marcas atrasados, del mes anterior, y mi madre me ayudaba a leerlos», explica con algo de nostalgia.

Lendoiro hizo de una pasión su profesión, al ser pionero en ponerse un sueldo como presidente. «No fui el primero -concreta-. Estaba Javier Pérez en el Tenerife y alguno más, pero todos unidos a los que ya ganaban por ser propietarios. Esos son realmente los primeros presidentes profesionales. Todos sabemos que ha habido gente como Paco Roig, en el Valencia, o Marcos Fernández, en el Valladolid, que ganaron mucho dinero con la venta de sus acciones. Salvo los que no presiden sociedades anónimas, todos los demás son profesionales».

-También hay futbolistas más profesionales que otros.

-Y a los que no les gusta el fútbol. Es verídico. En los 20 años que llevo en el fútbol profesional tuve grandes jugadores, como Fran, a los que no les gustaba. Cuando íbamos a ver un partido televisado, en los viajes, no acudían aunque afectara a nuestras posibilidades. He visto casos de otros que ni siquiera sabían contra quién jugábamos el próximo partido, que es mucho más grave.

El equipo. Es momento de hablar del Deportivo, de lo que fue y de cómo sobrevive con Lotina, en la zona baja de la tabla. A la pregunta de con cuál se queda, si con el de Arsenio o el de Irureta, responde con gran tino: «Con el actual».

«Tenemos gente joven y de calidad. Yo dije un día que el Deportivo no podía ser un club vendedor, sino comprador. Hoy lo dudo. Hemos de abrir la puerta a los futbolistas españoles, darles la posibilidad de triunfar. No hay otra alternativa», diserta Lendoiro, dolido porque cree que su club ofreció mucho a Galicia sin ser correspondido.

«El valor añadido que transmitimos a La Coruña y a Galicia es impresionante, aunque sólo se reconocerá con el tiempo. Sinceramente, Galicia no consta hoy en el panorama nacional salvo por una desgracia. Quizá por una circunstancia excepcional, como cuando va el presidente del Gobierno, pero el Deportivo, como en su momento el Celta, no es excepcional. Ha sido el leitmotiv de La Coruña durante años. Va a ser casi imposible para una ciudad de sus dimensiones, como Valladolid, Gijón o Santander, alcanzar la dimensión que le dio el club», dice.

Con Paco Vázquez, su enemigo político y compañero de clase, en el Vaticano y Pérez Touriño al frente de la Xunta, este dirigente de perfil conservador se mueve en un ecosistema distinto, más hóstil. Sin embargo, Lendoiro se confiesa un descreído de la clase política. «Nunca nos ayudaron. Tenías la sensación de que podía existir apoyo sólo cuando ganabas. Por eso yo digo que el momento más duro no fue el penalti fallado por Djukic, sino la caída en semifinales de la Champions con el Oporto. Entonces estaban todos subidos al carro. Perdimos y me dejaron sólo con la deuda, porque para ganar el título había que endeudarse. Por cortarme la cabeza a mí, no se dieron cuenta que se la estaban cortando a Galicia, a La Coruña y al Deportivo. Hasta los grandes, como Madrid, Barça o Valencia, necesitan de las aportaciones multimillonarias de sus comunidades», afirma contundente, sin ambages.

Rivaldo fue uno de ellos, pero Lendoiro no pudo retenerlo. «Fue el jugador que generó más problemas en el futuro inmediato del Deportivo. Lo que pasó, su venta, no estaba previsto y nos llevó a una situación límite. Habíamos hecho un equipo para ganar el título y estuvimos a punto de descender. En el fútbol, el dinero tiene que llegarte en el momento oportuno. Si no, no puedes invertirlo bien», advierte.

-Siempre han existido sospechas del dinero que llegaba al club, alimentadas por su decisión de no revelar la relación de accionistas.

-Y no lo haré. Han venido a verla notarios y el CSD ha dicho que es correcta. ¿Cuántos han invertido 100.000 pesetas en el Deportivo y si lo sabe su mujer, o al revés, lo mata?

Una despedida con mucha retranca, a la gallega, como el personaje.

miércoles 26 de septiembre de 2007

''Hay mucha gente que dice que quiere invertir en el club''

Desde la ruptura del tope accionarial del uno por ciento, que tuvo lugar en la Asamblea Extraordinaria celebrada el pasado 6 de junio, varios grupos inversores se han puesto en contacto con Augusto César Lendoiro. “En este momento, por lo menos existe mucha gente que dice que quiere invertir. Otra cosas es que después, llegado el momento, aparezca ese dinero encima de la mesa y las condiciones. Eso es lo que hay que medir mucho para que no se produzcan circunstancias que seríamos los primeros en lamentar. Ha habido inversores de todo tipo que han llamado y escrito para interesarse. Y lo que sí es evidente es que cada vez va a haber más inversores en el mundo del fútbol. Eso no admite ninguna duda”, señaló el presidente, en declaraciones al programa ‘La Prórroga’ de Localia.

Con respecto a la posibilidad de que algún grupo inversor se llevase al equipo de la ciudad de A Coruña, el gestor comentó: “Hay una realidad. La gente se lo tomaba a broma pero el Ciudad de Murcia se fue a Granada. Y cuidado, que una plaza en Primera División se establece que vale entre 150 y 200 millones de euros. La persona que sabe que tiene ese valor puede realizar la adquisición. En este momento un altísimo tanto por ciento de propietarios de los clubes españoles son empresas inmobiliarias”, señaló.

El máximo mandatario blanquiazul también se refirió a la relación actual entre el Deportivo de La Coruña y el gobierno local. Lendoiro mantuvo una reunión con Javier Losada el 29 de mayo de 2006 y, en aquel momento, los dos acordaron que habría un nuevo encuentro. Un año y cuatro meses después, esa reunión todavía no se ha producido. “Nosotros llevamos más de un año esperando que nos reciba el alcalde para hablar de cosas importantes. Estoy convencido de que tendrá problemas muy importantes pero algún agujero habrá para buscar una solución y que nos pudiésemos reunir. Nosotros manifestamos claramente que no queremos guerrear con nadie. Lo que sí es que tiene que haber diálogo. Y tengo la esperanza de que la entrada del Bloque y la ruptura de los sistemas tradicionales pueda dar lugar a que se recomponga algo tan importante como es el deporte de la ciudad”.

El presidente se lamentó por la falta de apoyos públicos. “Es tan vergonzoso el apoyo que existe por parte del Ayuntamiento para el deporte de A Coruña. A lo mejor, nosotros aportamos más al fútbol modesto que el Ayuntamiento. ¿Qué pasó con los grandes equipos, tipo el Chaston de fútbol sala?”, comentó. “En qué actividad de A Coruña hay 20.000 personas que pagan por un espectáculo. ¿Cuántos van a la Orquesta Sinfónica? 500, 700. Y, sin embargo, tiene 3.000 millones de pesetas de subvenciones públicas, que pagamos entre todos”.

El gestor también se refirió al enfrentamiento existente entre el Deportivo y ‘La Voz de Galicia’. “Se produce un enfrentamiento con un medio, no por cuestiones deportivas, sino por temas políticos, y ese enfrentamiento lo extienden al Deportivo y a todo lo que implica la persona de Augusto César Lendoiro. ‘La Voz de Galicia’ te critica la deuda que tienes y, también porque no haces grandes fichajes. Que me expliquen cuál es la cuadratura de ese círculo. Cómo puede decir ‘La Voz de Galicia’ que la TVG no le debe dar ni un duro al Deportivo –que no se lo da–, cuando ‘La Voz’ está recibiendo apoyos institucionales y subvenciones a través de convenios. Las instituciones públicas no pueden ayudar al Deportivo para nada. Es una cosa inhumana, que clama al cielo”, señaló.

Tras diecinueve años al frente del equipo coruñés, Augusto César Lendoiro reconoció que uno de los momentos más duros tuvo lugar en la Asamblea de Accionistas celebrada el diciembre pasado. El mandatario recibió duras críticas de los accionistas con respecto a su gestión y a la deuda que arrastra la entidad deportivista. “Pienso en el 93-7 (tanto por ciento que apoyó al presidente en la última Asamblea)”.

Además, algunas de las críticas iban dirigidas al hecho de que varios de sus hijos trabajen en empresas del grupo Deportivo. “Miserables en esta vida hay muchos. Mis hijos tienen que asumir que son mis hijos para lo bueno y para lo malo. Hay casos muy similares a otros niveles completamente distintos y no se habla de ellos para nada. ¿Por qué? Porque lo mismo que dicen eso, deberían decir que las funciones que están desarrollando, las desarrollan a muy buen nivel. Ellos tienen que comprender que me parezca injusto que no se utilice la misma vara de medir para todo el mundo”, comentó.

El mandatario reconoció que la entidad deportivista tiene una deuda acumulada de 180 millones de euros pero también quiso dejar claro que, a día de hoy, no tiene ninguna deuda a cobro vencido. “A ninguna de las instituciones financieras le debemos ni un solo euro que haya vencido. Pasaremos dificultades pero estamos en disposición de poder resolver esos problemas”.

El presidente considera que hay gente que no ha valorado lo suficiente los éxitos del equipo. “El Deportivo estuvo cinco años jugando en la Champions y pudieron haber sido diez porque antes no había Liga de Campeones. La gente no lo ha valorado bien porque esa situación es excepcional y muchos debieron creer que era lo normal. Es como si le dices a Localia que tiene que competir con TVE o con Tele5. ¿Cuándo celebró algo A Coruña que fuese superior a un título del Deportivo? Son cosas que le quedarán a todo el mundo y, sin embargo, no se acordarán de la inauguración del paseo marítimo”.

En opinión de Lendoiro, Galicia no ha aprovechado los años gloriosos del Deportivo. “La gran etapa la desaprovechó A Coruña, Galicia y las empresas. Con el apoyo del Deportivo, cuando jugamos en Munich, Italia y demás lugares, tenían la oportunidad de decir somos A Coruña o Galicia y nos dedicamos a esto, exportamos esto y lo hacemos muy bien. Eso lo hemos desaprovechado tristemente y esas cosas al final se pagan. Mi gran error fue la apuesta que hice porque la afición disfrutase y consiguiese títulos. Eso no se logra con cuatro patacones. Ahí es donde a mí me prometieron cosas que, a la hora de la verdad, no se cumplieron”.
Con respecto a las personas que son críticas con el Deportivo, Lendoiro comentó: “Lo que no puedes es salir todos los días agobiado por las circunstancias cuando la gente te está metiendo zancadillas constantemente. No se dan cuenta de que eso es nefasto para la ciudad, la provincia y Galicia. Son tan miserables. Estamos en el ojo del huracán y en el huracán”.

El presidente explicó lo que había sucedido en el mercado de fichajes. “Lotina renunció a 20 laterales porque no encajaban con lo que quería. Consideró que no eran mejores que los que tenía y ésa es una posición muy inteligente. El único acuerdo que hubo al final fue por Pablo Álvarez pero, al no producirse en ese momento, ahora pasa un tiempo en el que podrían aparecer otros o que los nuestros se hubiesen adaptado y ya no se necesitase. Hasta última hora se estuvo tratando de que viniese un jugador del Madrid pero había problemas. Marcelo era extracomunitario y Torres tenía el problema de que jugaba en el Real Madrid. También nos llegaron ofertas por varios jugadores y todas de un nivel económico importante. Si tuviésemos tantos problemas, habríamos vendido”, declaró.

Lendoiro está muy ilusionado con el nuevo proyecto. “Estamos creando algo mucho más importante de lo que mucha gente está observando. Estoy muy ilusionado, estamos haciendo un equipo sub 21, 22, tenemos diez u once jugadores menores de 23 años, que están llamados a ser grandes futbolistas”, concluyó.

“Ojalá que Lotina esté ocho años aquí”
El presidente está muy a gusto con Lotina al mando del banquillo. “Estoy convencido de que tiene unos componentes muy especiales y huele muy bien a que se pueden superar los siete años consecutivos de Irureta. Lotina fue muy valiente cuando dijo que quizá no ha tenido una plantilla de tanta calidad. También dijo que era muy joven y eso puede tener sus contras”. El técnico firmó por un año con opción a dos. “Hacer un contrato de más tiempo después de lo vivido con Caparrós no tenía mucho sentido. Ojalá que Lotina esté seis u ocho años como han estado otros entrenadores, que no han tenido fácil vivir en otros clubes lo que han vivido aquí como es el caso de Arsenio e Irureta. No es fácil encontrar un club tranquilo como el Deportivo, que dé plenos poderes al entrenador”.

Con respecto a Caparrós comentó: “Es como es y enseguida se le ve. Pidió la salida cuando lo del Osasuna y entendimos que no podía ser porque había incorporaciones que había pedido él. Este año, sí lo creí y lo liberamos”.

DeporSport

lunes 24 de septiembre de 2007

"Juntos podemos"

Leo en un periódico de tirada nacional una entrevista con Augusto César Lendoiro y me entero, no sin sorpresa, que casi medio año después de las elecciones municipales y cuando ya han transcurrido varios meses desde que se aprobó el cambio de los estautos del club, el Ayuntamiento sigue sin recibir al Deportivo para hablar de estos y otros muchos temas, importantes no sólo para el futuro de la entidad, sino también para la imagen y la economía de sectores vitales para nuestra ciudad como son el turismo y la restauración.

Sorprende esta postura más cuando al Gobierno consistorial ha llegado un nuevo grupo al que lidera, a nivel local, un reconocido deportivista que siempre había mostrado su preocupación por el distanciamiento que históricamente había existido entre las dos entidades. Aunque la política suele hacer extraños compañeros de viaje y cambia, a veces, filosofías y pensamientos que parecían muy firmes, no quiero pensar que se haya hecho realidad en A Coruña, la vieja teoría de un politólogo francés que decía algo así como que “cuando la oposición toma las riendas del poder, hace exactamente las mismas cosas que anteriormente había combatido”. Espero que, en este caso, no sea así porque es mucho lo que nos estamos jugando en los próximos meses.
Tener o no tener el apoyo del Consistorio, el del perdedor Losada ya sabemos que no lo tenemos, puede marcar el futuro del Deportivo por el que se han interesado, ante la desaparición del tope salarial del uno por ciento, grupos inversores de aquí y de fuera de nuestras fronteras. Necesitados como estamos de completar la ampliación de capital puesta en marcha hace un par de años, importante sería, si no queremos encontrarnos con operaciones más o menos traumáticas, la colaboración del estamento que representa a todos los coruñeses y de los importantes grupos económicos y empresariales con sede en A Coruña y en Galicia. Y es que, como diría otro de los ‘damnificados’ de ‘La Voz’, Ramón Calderón, “Juntos podemos”.


Lunes 24/09/2007 11:44, Siro López-DeporSport, A Coruña































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lunes 17 de septiembre de 2007

...y hace veinte años

Recuerdo hace veinte años a un tipo joven, a la sazón presidente del equipo de hockey que más triunfos estaba proporcionando al deporte gallego. Oí decir que si llegaba a ser presidente del Deportivo, lo haría campeón de Liga y Copa y que, al igual que el Liceo, se enseñoraría por Europa, jugando la Champions League.


A los que escuchamos aquella premonitoria frase, nos dio un ataque de risa, nuestro comentario fue: “¿Este tipo está loco o nos está tomando el pelo?”. El fútbol nada tiene que ver con el hockey, son dos deportes totalmente diferenciados en su gestión. Augusto Cesar Lendoiro no era un desconocido para los aficionados en general, tenía el historial de cuando, con tan sólo dieciséis años de edad, fundó un equipo de fútbol: el Ural. Continuó en el fútbol modesto siendo presidente del Español de Santa Lucía, del que el que esto escribe, tuvo la suerte de acompañarle en la junta directiva y conseguir cinco campeonatos de liga consecutivos, ostentando un récord no superado por ningún equipo. Los agoreros coruñeses comentaban que acabaría con el Liceo. El equipo está ahí a pesar de los pesares y de la nula ayuda institucional, batiéndose el cobre con los mejores conjuntos catalanes. Los que pronosticaban el enterramiento del equipo de hockey, son los mismos piojos que hoy pican en la cabeza de los desaboridos que dicen que Lendoiro va a enterrar al Deportivo.
Augusto se rodeó de personas que, aunque procedían del fútbol modesto coruñés, conocían a la perfección lo que era trabajar sin medios económicos y sin descanso. Inventaron un lema: “Camina o revienta”, para captar socios y levantar de las cenizas lo que quedaba de aquel Deportivo. La situación financiera era caótica. Algunos decían que el club era una empresa inviable y la deuda rondaba los doscientos millones de pesetas en el año 1988, por lo que todo auguraba que el club podría desaparecer. Los medios de comunicación coruñeses se sumaron gratuitamente a la campaña. Con la ayuda de todos los buenos aficionados y el préstamo de un banco, simplemente con su aval como gestor deportivo, logró sacar de la UVI a un moribundo equipo que comenzaba a estar en la agonía.



Silencio, que nadie se entere.
Con los labios juntos no se puede hablar
y, aunque sea pecado,
yo te quiero lo mismo


Nadie en su sano juicio puede quitarle el mérito a un hombre que ha colmado de alegría e ilusión a toda una ciudad que disfrutó de momentos impensables y que actualmente camina, como si de un funambulista se tratara, sobre la cuerda floja a muchos metros de altura para que el club siga siendo mucho más que una ilusión convertida en realidad. Hay demasiados individuos deseando que se rompa el alambre para que se dé de bruces contra el suelo.
El fútbol tiene etapas y, como todo en la vida, las hay buenas, mejores y regulares. En las etapas menos afortunadas, es cuando debemos arrimar el hombro para contribuir todos a que éstas se puedan superar. Si nos dedicamos a escarbar, lo único que hacemos es un hoyo para convertirnos en enterradores.
En fin, hoy no quería hablar de fútbol y deseaba cantarle al amor en el tránsito de las estaciones verano-otoño. Los árboles, presumidos ellos, vuelven otra vez a mudar de traje. Las hojas cubrirán los caminos por donde los enamorados paseaban de la mano durante el verano y, sin embargo, estoy pidiendo espuelas al viento para llegar lo más lejos posible en mi caminar por las nubes de algodón que oscurecen el cielo. He visto en el crepúsculo a las pálidas luces alumbrar las ideas que necesitamos todos los deportivistas, para sacar adelante un proyecto de antaño convertido en realidad con el paso de los años. El deportivismo es el bálsamo embriagante que nos conduce hacia las praderas de la fronda salvaje donde la ilusión se une a la realidad. No quiero que el aire helado congele mis venas si al Deportivo lo hunden en el abismo más profundo unos cuantos ‘emborronacuartillas’.

¡FORZA DEPOR!

Antonio Zamorano - DEPORSport